Antes
de 1825, San Viator era un desconocido. Debe al P. Querbes su gloria póstuma.
En 1826, cuando sueña con una agrupación de catequistas,
es atraído por el ejemplo de este "lector" lionés de
los primeros siglos. Decide incluso dar su nombre a su Asociación,
llegando a ser los Clérigos de San Viator.
Hoy,
San Viator es conocido. Personas e instituciones escolares, parroquias
e iglesias, centros de formación, calles y parques se honran de
llevar el nombre de San Viator, que resuena como una invitación
al viaje y la aventura ... Los hijos e hijas espirituales de Querbes,
religiosos y asociados gustan de llamarse Viatores.
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